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Salvador María del Carril
“Entre amor y desavenencias”
                                                                                                                         Por Alicia Rapagnani de Simón

Hijo de don Pedro Vázquez del Carril y doña María Clara Rosa y Torres, Salvador María, nació el día 10 de agosto de 1789 en San Juan, provincia de la que en 1823 fuera gobernador.

Siendo educado en la Universidad de San Carlos en Córdoba y discípulo del Dean Funes, se doctoró en Leyes en el año 1816, motivo por el cual desempeñó cargos relevantes en la política de nuestro país.

Durante el gobierno de Rivadavia, se convirtió en su Ministro de Hacienda. Inspiró al general Lavalle, el fusilamiento del Coronel Dorrego, llevado a cabo el 13 de diciembre de 1828. Derrocado Lavalle, el doctor del Carril y su familia debieron partir al exilio en el Uruguay. A su regreso al país, apoya nuevamente al general Lavalle para combatir a Rosas en el año1839 y se convierte en aliado del general Urquiza en pos del tan deseado derrocamiento, poniendo de manifiesto su condición de “Liberal”.

Una vez derrotado el Tirano, y jurada la Constitución de 1853, Justo José de Urquiza ejerce la presidencia y el doctor del Carril la vicepresidencia de la Nación entre los años 1854 a 1860.

Pero, no ha motivado esta reseña, la vida pública y política del doctor del Carril ya por todos conocida, sino, un episodio de su vida conyugal sin mayor trascendencia en nuestro tiempo.

Salvador María, se casó en Mercedes, Uruguay el 28 de septiembre de 1831 , con Tiburcia Domínguez. Hija de don José Luciano Domínguez y doña María Luisa lópez Carmelo, nacida en Buenos Aires el 17 de abril de 1814.

El de ellos fue un matrimonio de cincuenta y pico de años, pero, con algunas dificultades.

La joven Tiburcia, con solo diecisiete años, supo comportarse acorde con las circunstancias, acompañando a Salvador, tanto en el exilio, como en la vida pública. Fue madres de siete hijos, seis varones y una niña, pero, la diferencia de edad y criterios entre los esposos fue generadora de profundas dificultades.

La profusa vida social de la pareja y su amistad con Urquiza y su esposa Dolores Costa, hizo que ambos fueran padrinos del primer hijo varón del general entrerriano, quien en homenaje a su padrino, se llamó Justo José Salvador Urquiza, la ceremonia se realizó en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en agosto de 1855.

Los del Carril parecían un matrimonio armonioso y feliz, pero, las desavenencias de la pareja crecían con el paso del tiempo.

El doctor, mostraba un brillante desempeño en la política nacional, llegando a ser Jefe de la Suprema Corte de Justicia ,en 1862 durante el gobierno de Bartolomé Mitre.

Pero ese brillo se opacaba día a día, debido a los terribles enfados de Salvador para con Tiburcia. Los enojos del doctor, eran ocasionados por los excesivos gastos que originaba su mujer, según su criterio. Consideró a Tiburcia , gastadora incansable de vestidos , joyas , perfumes , etc. . En la actualidad , de diría que la señora era gastadora compulsiva. ¿Sería verdaderamente así?.

Salvador tuvo una última conversación con Tiburcia , en la que le pidió que no continuara con ese despilfarro , pero parece que la señora no hizo caso a este requerimiento. Harto ya de esta situación , el doctor del Carril , solicitó publicaran en todos los diarios de la época tales como, El Nacional , La Nación , Anticipación a La Prensa Nacional, La Tribuna, y demás lo siguiente:”No me haré responsable del pago de nuevas deudas de la señora”!, y solicito se le suspenda definitivamente el crédito!

Esta publicación, alimentó el chismorreo de la selecta sociedad del momento.

Tamaño episodio, abochornó y humilló a Tiburcia tan seriamente, que jamás volvió a dirigirle la palabra a su esposo.

La ríspida situación se prolongó por treinta años, hasta el día 10 de enero de 1883 en que del Carril fallece.

Doña Tiburcia , a pesar e haber sufrido grandes miserias, honró a su marido en la hora final. Mandó a construir un sepulcro para su eterno descanso , en el “Cementerio de la Recoleta”. Encargó la obra al escultor Camilo Romairone, cuya parte mas destacada, la constituye un baldaquino en forma de aguja coronada con la figura de Cronos , Dios del Tiempo y dentro del pabellón la estatua de su esposo sentado en un sillón. Pero esto no terminará aquí , ella recién comenzaba a desplegar su tan ansiada venganza…

Una vez finalizado el duelo, la viuda convoca al arquitecto francés Alberto Fabré, con artistas italianos y franceses para que en tierras que ambos poseían en Lobos, construyeran un gran castillo.

Este era un lugar soñado , bello e imponente. Contaba con tres plantas principales, salones, biblioteca, capilla y otras dependencias fuera del casco principal para albergar a sus huéspedes . El parque diseñado por el paisajista Carlos Tays , contaba con una variedad de doscientas cuarenta especies de árboles y plantas. En ese castillo , Tiburcia comenzó a desarrollar esa vida social que Salvador le truncara durante tantos años…

Organizaba grandes fiestas, con bailes que duraban por largas horas, demostrando un brillo y opulencia fantásticos.

Pero la señora del Carril, seguía firme con su venganza…mezcla de odio y dolor.

Una vez finalizada cada una de sus fiestas, en el enorme salón principal del castillo donde había una amplia chimenea con un óleo de Salvador, Tiburcia , erguida y con los ojos brillantes , parada frente al retrato reía a carcajadas por un rato. Extraña , pero quizás comprensible la actitud de la señora.

Cuando doña Tiburcia sintió que llegaba su tiempo final , quiso dejar prueba de ese odio pertinaz, para que trascendiera la muerte , con el fin de que ninguno de los dos lo olvidara. Entonces , mediante constancia testamentaria , solicitó se realizara un pequeño y sencillo busto de ella , para ser colocado de espalda al monumento de Salvador María, en el mausoleo que ambos compartirían y refiriéndose a esto dijo…

“no quiero mirar en la misma dirección que mi marido por toda la eternidad”…

Doña Tiburcia murió el día 20 de noviembre de 1898, quince años después que falleciera su esposo.

Quienes hoy visiten el mausoleo del Carril , contemplándolo podrán recrear este relato.

NOTA: Desde el año 1939 , la Avenida Nacional del barrio de Villa Devoto , pasó a llamarse
             Avenida Salvador María del Carril evocando al personaje de esta historia.


Fuentes

Reseña de Vicente López y López-Año 1968-Amores de la historia argentina –Ed. Salduna-
Virginia Carreño-Año 1968-Estancias y Estancieros-Editorial Goncourt-
Graciela Gliemmo-Año 1999-Dolores Costa y Justo José de Urquiza-Editorial Planeta
Hugo Amado Puente-Año 2000-Argentina Paso a Paso-Editorial Planeta
Biografías Argentinas –José Ignacio Alvarez Thomas-www.argentina.net/biogrfia-25/10/2006
Genealogía de Lujan-Dedier Norberto-www.genealogiadelujan.com.ar-23/10/2006
Genealogía de la Familia Boneo-Mario Boneo-www.boneo.net-07/11/2006